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Ginecomastia, ¿adiposa o verdadera?

Cuando alguien dice de un médico que “sabe latín”, entendemos que es porque lo tiene por persona astuta y muy avisada. Pero lo que verdad sabemos los médicos es griego. Mucho.

Y lo sabemos porque un porcentaje elevadísimo de las palabras que utilizamos están formadas a partir de vocablos, prefijos y sufijos construidos siglos atrás.

Ginecomastia, por ejemplo, palabra que la Real Academia define como “volumen excesivo de las mamas de un hombre, producido por alteración hormonal “, y que cualquiera con un conocimiento mínimo de esas lenguas puede entender: gineco- (del griego γυνή, γυναικός), significa “mujer”, y de ahí ginecocracia o ginecología; masto-, del griego μαστός, significa “mama”, “teta”, y de ahí mastología o mastodonte.

Ginecomastia, pues. Mamas similares a las de la mujer. Un problema del que apenas se oye hablar, a pesar de que la SECPRE asegura que afecta a entre un 40 y un 60 % de los hombres, bien sea a una sola mama o a las dos, y casi siempre por causa desconocida, si bien hay drogas, medicamentos y problemas médicos que pueden explicarla.

Lo que sí sabemos es que la ginecomastia se produce por acúmulo de grasa, y entonces la llamamos ginecomastia adiposa, o por la presencia de glándula mamaria, y entonces hablamos de ginecomastia verdadera. Sabremos si estamos ante una u otra tras realizar al paciente un análisis de sangre y orina con determinación de valores hormonales, y una ecografía mamaria para confirmar o descartar la existencia de glándula mamaria.

En cuanto al tratamiento, lógicamente depende del tipo de ginecomastia que afrontemos.

Si el paciente presenta una ginecomastia glandular no severa, corresponde realizar una resección de la glándula mediante una incisión en la mitad inferior de la areola. Una resección con una pequeña salvedad: es conveniente respetar un pequeño botón de glándula para evitar que la areola se deprima y se adhiera al músculo pectoral mayor.

Si el paciente presenta una ginecomastia glandular no severa, es decir, con excedente de piel importante, será necesario proceder a la resección de una porción  de piel. Ese procedimiento deja cicatrices fuera de la areola, aunque son pequeñas y por lo general quedan ocultas bajo el vello del tórax.

Y si el paciente presenta una ginecomastia adiposa, el tratamiento pasa por una liposucción, que nos permite obtener resultados óptimos y deja cicatrices muy pequeñas, prácticamente inapreciables.

Una última nota: el paciente puede volver al trabajo en dos días, aunque durante al menos un par de semanas se verá obligado a llevar una prenda compresiva.

Si deseas más información, contacta con nuestro equipo de Clínicas Fernández Blanco, llama al 915 54 09 24 (Madrid) o al 952 850 468 (Marbella, Málaga).

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