Peelings

El peeling es un tratamiento dermatológico que consiste en la aplicación tópica de sustancias o láser CO2 capaz de provocar destrucción controlada de la epidermis y de la dermis dependiendo de la profundidad que alcancen dentro de la piel.

Los Peelings con productos químicos consiste en la aplicación de distintos ácidos sobre la piel del rostro. El tipo de peeling que se realice dependerá de las necesidades de cada paciente, del tiempo que pueda estar inactivo y de su vida laboral y social.

Se clasifican en:
Superficiales: limitados al estrato córneo, sóla actúa en la epidermis, la piel sufre descamación y se realiza  con ácido salicílico, mandélico, o glicólico, La recuperación es inmediata, se realiza sin anestesia y de manera ambulatoria.

Medios: se utiliza ácido tricloroacético en diferentes concentraciones, o fenol tamponado (atenúa los efectos del fenol) y actúa en las capas superficiales de la dermis.

Profundos: se realiza con fenol en más altas concentraciones, actúa sobre las capas más profundas de la dermis, la cicatrización es más intensa, y el tiempo en recuperarse totalmente es de 2 semanas. También se puede ocluír con esparadrapo y así cicatriza a los 10 días aproximadamente , aunque las rojeces demoran varios meses en desaparecer completamente. La utilización de láser CO2 para rejuvenecimiento facial es tan efectivo como el fenol.

El peeling cuanto más profundamente actúe sobre la dermis,  más favorecerá la formación de colágeno y elastina, devolviendo así el volumen perdido, y actuando sobre las arrugas.
Se requiere el empleo de peeling para eliminación de manchas dérmicas, acné, pequeñas cicatrices, ciertos grados de queratosis, limpieza de cutis más profundas, eliminación de pozos foliculares muy marcados y para rejuvenecer la piel, devolverle tersura, elasticidad y belleza.