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Muchos nombres para una misma mama

Mama tubular, mama caprina, mama constreñida… Hernia areolar, hipoplasia del polo inferior… No es imaginación lo que falta a quienes se han encargado de bautizar la deformidad que nosotros llamamos “mama tuberosa“.

¿Qué es? Una malformación que se presenta desde el desarrollo puberal y puede afectar a una o ambas mamas, caracterizada por una banda de constricción y una herniación del tejido mamario por encima de la misma. En su grado más extremo, altera de forma sustancial la estabilidad emocional de la paciente y, consecuentemente, sus relaciones personales.

Es decir, no estamos, ni mucho menos, ante un simple problema de tamaño o forma del pecho. El doctor Grolleau  determina 3 grados de deformidad:

  • Grado I (56 % de los casos). La falta de desarrollo se limita al cuadrante infero-interno. La areola se encuentra desviada hacia abajo y adentro, siendo el volumen de la mama normal o hipertrófico.
  • Grado II (26 %). Los dos cuadrantes inferiores son deficientes en su desarrollo, la areola esta desviada mirando hacia abajo.
  • Grado III (18 %). Todos los cuadrantes están afectados y son deficientes, la base mamaria se encuentra retraída y la mama tiene un aspecto de tubérculo.

Una malformación que tiene solución mediante tratamiento quirúrgico, que varía en función del grado y severidad de la deformidad e incluye procedimientos tales como la remodelación glandular, la mamoplastia de aumento y la mastopexia (procedimiento quirúrgico para elevar y mejorar la forma de las mamas caídas), solas o por separado.

Lógicamente, las pacientes desean saber el tipo de anestesia al que tendrán que someterse. Depende. Si la operación consiste en remodelar el tamaño de la areola, anestesia local; para el implante de prótesis mamaria y remodelación con colgajos de tejido glandular, anestesia general.

Por lo demás, ésta como todas las intervenciones de cirugía plástica puede cosechar resultados no deseados. Es posible que la cicatriz tenga una evolución anormal, engrosándose o retrayéndose; es también posible que la paciente sufra dolores en las mamas y alteraciones en la sensibilidad del pezón. Las intervenciones mamarias tienen complicaciones inherentes, y los implantes mamarios, riesgos específicos (en concreto, tres: la formación de pliegue o aspecto de ondas, la contracción capsular y cápsula fibrosa, y la ruptura y desinflado de los implantes).

En definitiva, somos conscientes de los riesgos. Y también de que la mera insatisfacción con el resultado estético puede motivar una segunda intervención. Lo importante es que sabemos que la mama tuberosa, que tanto dolor causa, tiene solución. Y que nosotros tenemos la experiencia y la habilidad necesarias para encontrarla.

Si deseas más información, contacta con nuestro equipo de Clínicas Fernández Blanco, llama al 915 54 09 24 (Madrid) o al 952 850 468 (Marbella, Málaga).

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